Conductas inadecuadas en el aula

Cómo afrontar un comportamiento inadecuado en el aula

Los informes sobre comportamientos problemáticos están aumentando a nivel nacional, no sólo en el aula sino en la sociedad en general Kowalski, 2003. Algunos de estos comportamientos inmaduros, irritantes o desconsiderados o «incivilidades en el aula» son: Estos comportamientos no son sólo una manía de los profesores, sino que tienen un coste real: Para limitar o tratar eficazmente estos comportamientos, es importante comprender los factores que los causan o facilitan: El ambiente del aula tiene mucho que ver con el comportamiento de los alumnos. El ambiente debe ser atractivo, prestando atención a variar las características físicas y el horario para evitar el aburrimiento tanto del profesor como del alumno.

Los profesores deben informar a los alumnos de lo que se debe y no se debe hacer: qué comportamientos se esperan o se desean y cuáles no se toleran. A continuación, los profesores deben reforzar sistemáticamente las conductas deseadas mientras ignoran o extinguen de algún modo las indeseables. *Contingencias grupales independientes.

Cada alumno recibe la misma consecuencia por un comportamiento determinado, como quedarse después de clase por un comportamiento fuera de la silla. Aunque es fácil de administrar, este enfoque no tiene en cuenta las diferencias individuales de los alumnos. *Contingencia de grupo dependiente.

Se da la misma consecuencia a todos los miembros de un grupo. Para recibir la consecuencia, un miembro seleccionado debe tener un rendimiento igual o superior a un nivel determinado. El comportamiento de un alumno puede influir en la consecuencia del grupo.

Este enfoque puede mejorar el comportamiento del grupo de compañeros al mismo tiempo. Un programa en el que un alumno acumula tiempo libre para toda la clase por su comportamiento en la tarea puede animar a sus compañeros a apoyar su actividad apropiada y no involucrarlo en una interacción fuera de la tarea. *Consecuencia grupal, contingente al grupo.

Toda la clase se considera un grupo. Un ejemplo es hacer que el tiempo libre dependa del comportamiento adecuado: la actividad inadecuada de un individuo reduce la recompensa de toda la clase. Este enfoque puede ser eficaz cuando varios individuos se comportan de forma inadecuada.

Sin embargo, pueden producirse repercusiones si los miembros del grupo se sienten indebidamente castigados debido al comportamiento de un alumno individual. La creación de un entorno seguro, positivo y de apoyo en el aula es fundamental para que los alumnos y los profesores obtengan el máximo beneficio de la experiencia de aprendizaje, y las consecuencias que se derivan del comportamiento pueden repercutir en el comportamiento futuro. La forma en que respondemos a un comportamiento inadecuado puede evitar la escalada del comportamiento problemático, crear oportunidades para que los alumnos aprendan o practiquen las expectativas, mantener el tiempo de instrucción y minimizar la posibilidad de recompensar erróneamente el comportamiento inadecuado.

Dado que no hay una única estrategia que funcione para todos los alumnos o en todas las situaciones, los profesores necesitan un conjunto de estrategias conductuales para hacer frente a las diferentes funciones, intensidad y ritmos del comportamiento inadecuado. El propósito de esta guía es describir algunas prácticas de aula basadas en la evidencia que forman parte de un sistema eficaz de gestión del aula que promueve el aprendizaje. A pesar de todos nuestros esfuerzos por prevenir los problemas, los profesores deben estar preparados para desescalar y abordar los comportamientos desafiantes que no cumplen con nuestras expectativas en el aula.

La intensidad de los comportamientos problemáticos puede variar enormemente, por ejemplo, un comportamiento de bajo nivel fuera de la tarea, como hacer garabatos durante la instrucción, frente a un comportamiento violento de alto nivel que supone un problema de seguridad para el alumno y los demás, y los profesores deben estar preparados estableciendo una serie de estrategias culturalmente receptivas para responder al comportamiento inadecuado. El objetivo es prevenir los problemas de comportamiento antes de que se produzcan, pero hay ocasiones en las que el comportamiento se vuelve tan grave o intenso que puede requerir una respuesta de crisis. Es importante tener un plan para identificar los «eventos de crisis» con procedimientos de respuesta claros que mejoren la desescalada y la seguridad del estudiante y de los demás.

A continuación se describen algunas respuestas eficaces al comportamiento inadecuado con ejemplos1. El comportamiento inadecuado en el aula incluye gritar, interrumpir, no seguir las instrucciones, la agresión y la destrucción de la propiedad. En este resumen, los términos «comportamiento inapropiado», «comportamiento disruptivo», «comportamiento desafiante» y «comportamiento problemático» se utilizan indistintamente para describir la amplia variedad de comportamientos que son indeseables en el aula.

El comportamiento inadecuado es un reto para los profesores; múltiples estudios han demostrado la relación entre los altos niveles de comportamiento disruptivo en el aula y el estrés y el agotamiento de los profesores, por ejemplo, Friedman-Krauss, Raver, Morris y Jones, 2014; Hastings y Bham, 2003. Es poco probable que las prácticas de exclusión, como la suspensión y la expulsión, disminuyan el comportamiento inadecuadoMassar, McIntosh y Eliason 2015 encontraron que más de la mitad de los estudiantes de la escuela media que fueron suspendidos al comienzo del año escolar recibieron al menos una suspensión más du