Las emociones en los ninos para colorear

Is color the first class in children’s emotional health?

¡Los colores también pueden mostrar sentimientos! Aquí tienes algunos consejos para animar a tus hijos a explorar y expresar sus emociones con los colores. A medida que nos acercamos al verano, usted y sus hijos verán naturalmente más colores en el exterior, ya que las plantas florecen y más animales salen de sus acogedores hogares.

El cambio de estación también puede traer consigo nuevas oportunidades y desafíos, así como nuevas emociones. Una forma estupenda de ser creativo y fomentar la inteligencia emocional es expresar las emociones con colores. Aquí tienes algunas actividades divertidas que puedes probar.

Consejo 1: ¡Canta una canción! Expresar las emociones con la música ¡Prueba a cantar esta canción con tus hijos! Usar una canción como esta ayudará a tus hijos a recordar qué colores estamos usando para expresar qué emociones.

Siempre puedes cambiar las emociones asignadas a los colores si tu hijo se siente más identificado con una diferente. Para un reto adicional, ¡escribe una nueva canción por tu cuenta! Cuando piensas en las emociones, ¿lo experimentas a veces en color?

¡Yo sé que sí! Cuando trabajo con niños que tienen dificultades para identificar y etiquetar sus emociones, me gusta hacer la conexión visual y emocional. Sí, ¡lo mantengo realmente multisensorial!

Código de colores Cuando piensas en tu experiencia de ira, ¿ves el rojo? Cuando pienso en sentirme feliz y relajado, veo el color amarillo. Asociar un color con un sentimiento es una forma estupenda de aprovechar el mundo interior de la creatividad y la imaginación de los niños, que también es una forma beneficiosa de crear conciencia de sí mismos y de hacer frente a los problemas.

Nivelar Algunas muestras de color van de tonos más claros a más oscuros de un color. En estos muestrarios, hablamos de cómo las emociones, como la ira, por ejemplo, pueden empezar con un nivel bajo de intensidad y luego ir aumentando a medida que el color se vuelve más oscuro. Esta es una gran oportunidad para vincular estas herramientas para ayudar a los niños con la regulación emocional.

A menudo le comento que cuando siente que su cuerpo o sus emociones empiezan a «agrandarse», como los colores que se oscurecen, puede utilizar su caja de herramientas de regulación emocional como mecanismo de afrontamiento. Durante miles de años se ha pensado que el color tiene poder sobre nuestras emociones. Artistas, decoradores de interiores, diseñadores de moda y agencias de publicidad utilizan el significado de los diferentes colores para influir en el comportamiento humano y atraer a los clientes.

Teniendo en cuenta las enseñanzas de estos expertos, ¿cómo podemos, como padres, utilizar la ciencia del color para orientar el estado de ánimo de nuestros hijos? ¿Afecta realmente el color con el que pintamos sus habitaciones a lo felices que se sienten o a lo bien que duermen? Varias culturas antiguas, como la egipcia y la china, utilizaron el color con fines curativos hace ya 2.

000 años. Este tipo de terapia se denomina cromoterapia, terapia de luz o colorología, y se sigue utilizando hoy en día como tratamiento holístico o alternativo. Se cree que la cromoterapia utiliza el espectro visible de la luz y el color para cambiar el estado de ánimo de una persona y su salud física y mental.

Cada color forma parte de una frecuencia y una vibración específicas que pueden afectar a determinadas energías, o chakras, de nuestro cuerpo. Los practicantes también creen que ciertos colores que entran en el cuerpo pueden activar las hormonas causando reacciones químicas que, en última instancia, influyen en la emoción y ayudan al cuerpo a sanar. El rojo, por ejemplo, se utiliza para estimular el cuerpo y la mente y aumentar la circulación.

El naranja cura los pulmones y aumenta los niveles de energía. El azul trata el dolor, mientras que el índigo cura los problemas de la piel. Por último, el verde relaja a los pacientes emocionalmente desequilibrados y el amarillo vigoriza a los que sufren depresión.

Los psicólogos han descubierto que el color puede influir en cómo nos sentimos e incluso puede provocar cambios fisiológicos en nuestro cuerpo. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que existen diferentes interpretaciones del impacto del color en las emociones según la cultura y las circunstancias. Para los niños, relacionar colores y emociones es algo natural.

Investigaciones universitarias realizadas por psicólogos del desarrollo revelan que los niños relacionan diferentes emociones con los colores. Por ejemplo, los niños pequeños asignan sentimientos positivos a los colores brillantes y sentimientos negativos a los oscuros. La ciencia moderna apenas ha empezado a arañar la superficie de la enorme influencia que, de forma consciente e inconsciente, tiene el color en nuestros estados mentales, estados de ánimo y emociones.

Hemphill y Lange han llegado a la conclusión de que los colores influyen efectivamente en nuestros sentimientos. Es el comienzo del importantísimo proceso de recopilación de datos. Curiosamente, el color se ha utilizado con fines medicinales desde los antiguos egipcios y chinos.

Sí, existe una conexión de sentimientos de color en los niños de edad preescolar. El rojo es la locura, el azul la tristeza, el amarillo la alegría y el verde la felicidad. Este enfoque común de relacionar los colores primarios con los sentimientos básicos es eficaz para los niños pequeños.

Se utiliza sin cesar en los centros preescolares, los hospitales infantiles y los centros de traumatología para acceder a las emociones, a menudo inefables, de los niños en rápido crecimiento. Esta es una colección de niños multiculturales que muestran diferentes emocionesCada conjunto contiene los mismos niños